martes, 2 de agosto de 2011

Metaficción

La metaficción es una forma de literatura o de narrativa autorreferencial que trata los temas del arte y los mecanismos de la ficción en sí mismos.
Es un estilo de escritura que de forma reflexiva o autoconsciente recuerda al lector que está ante una obra de ficción, y juega a problematizar la relación entre ésta y la realidad. Dentro de un texto de metaficción, la frontera realidad-ficción y el pacto de lectura de ésta se ven quebrantadas, llamando el texto la atención sobre su propia naturaleza ficcional y su condición de artefacto. Asociado en general a literatura modernista y posmoderna, se pueden encontrar ejemplos anteriores en el Quijote de Cervantes, en los Cuentos de Canterbury de Chaucer, en algunos relatos de Jorge Luis Borges y en algunas obras de Stanisław Lem como Un vacío perfecto y Un valor imaginario siendo acertado citar como uno de los más fuertes ejemplos en el uso de la metaficción cual recurso estilístico la novela Niebla, de Miguel de Unamuno.

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Gracias Canción (Javier Krahe)



Beben los vientos paisanas
por la virtud de mis canas,
gracias, canción,

pagan pródigos mecenas
mis puritos y mis cenas,
gracias, canción,

gracias a ti trago espinas
que resultan proteínas,
gracias a ti, retozonas,
allá van mis feromonas,
mira qué bien.

Mira qué bien que reúnas
las palabras oportunas
para lo que yo pretendo,
eso está bien,
me parece estupendo,
gracias, canción.

Por tus bonitas escalas
suben a escena mis galas,
gracias, canción,

y nunca estoy a dos velas,
nada debo a sacamuelas,
gracias, canción,

gracias por tus retahílas
que me dictan: ¡rompan filas!
gracias por tus carambolas
que me salen por sí solas,
mira qué bien,

mira qué bien estimulas
a mis chulos y a mis chulas
-siempre que no estén mintiendo-
eso está bien,
me parece estupendo,
gracias, canción.

Si por ventura me llamas,
dejo ajedrez, dejo damas,
gracias, canción,

dejo tan dulces problemas
tras tus notas, tus fonemas,
gracias, canción,

si por azar busco rimas
nunca me las escatimas,
sean agudas o romas
me valen para mis bromas,
mira qué bien,

qué bien me alivias reúmas
qué bien disipas mis brumas,
mientras me estás ocurriendo,
eso está bien,
me parece estupendo,
gracias, canción.

Cuando te desenmascaras
y, al fin, nos vemos las caras,
gracias, canción,

luz de mis entendederas,
me alumbras noches enteras,
gracias, canción,

me gusta cuando respiras
o suspiras o deliras,
me gusta cuando decoras
interiores de señoras,
mira qué bien,

qué bien cuando te sulfuras
y te metes con los curas
y su ridículo atuendo,
eso está bien,
me parece algo horrendo,
gracias, canción.

Me gusta cuando levantas
lo mismo mantos que mantas,
gracias, canción,

y también cuando te inventas
que sería superventas,
gracias, canción,

si te adornara con cintas,
purpurina y medias tintas
y aún más cuando te lo montas
y las afrentas afrontas,
mira qué bien,

qué bien que me hagas preguntas,
qué bien cuando me arrejuntas
y nos estamos queriendo,
requetebién,
me parece estupendo,
gracias, canción.
Gracias, canción.


Todas las canciones son iguales (Calamaro)



Todas las canciones son iguales
y parece que hablan siempre de lo mismo ya
pero igual existe un abismo entre las canciones y la realidad.
¿Cuál es?
Están las que dan la sensación
de poder detener el tiempo por un instante
y cargan el espíritu de gente extraña
a un corazón ausente no se le engaña.
También hay y parece broma un repertorio en otro idioma,
canciones que no leemos y solamente tiramos.

Hace mucho que aprendimos y nos acostumbramos
a escuchar palabras que nunca entendemos
tanto que no sabemos si entendemos ni siquiera las de este idioma.
Fuera de broma, hay canciones lo suficientemente heroicas
paran los relojes con el pensamiento de alguien.
Entonces ya se para qué sirve escribir canciones y canciones todo el tiempo,
es para seguir buscando,
para seguir encontrando preguntas a ninguna respuesta.
Si está esta pregunta, no quiero saberlo nunca.
Prefiero seguir sin saber, sin darme cuenta
sin darme cuenta.

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Compañera (Silvio Rodriguez)



La canción es la amiga
que me arropa
y después me desabriga.
La más clara y oscura,
la más verde y madura,
la más íntima,
la más indiscreta.
La canción me da todo,
aunque no me respeta:
se me entrega feliz
cuando me viola.
La canción es la ola
que me eleva y me hunde,
que me fragua
lo mismo que me funde.
La canción compañera,
virginal y ramera.
La canción.

Comenzamos un día,
en los tiempos
de siempre y todavía.
Comenzamos felices
a juntar cicatrices,
como buenas señales
de los años.
Y peldaño a peldaño
levantamos paisaje
sin excusa, sin ruego
y sin ultraje.
¿Quién se atreve a decirme
que debo arrepentirme
de la esperma quemante
que me trajo?
Porque sangra de abajo
yo no vendo ni rajo
mi pasión.

Entre drama y comedia
he llegado trovando
a la edad media.
Torpe, pero sincero,
aún no soy caballero
(y que el cielo
me libre de cordura).
No me embriaga la altura
ni me aburren los sueños.
No es por moda
que estallo
y que me empeño.
El amor sigue en brete
y el camino a machete,
mas no lloro por tal
ni me amilano,
si conservo mis manos,
mi sudor y el humano
corazón.

(1987)

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The tower of song (Leonard Cohen)

La mala noticia es que está con U2
La buena es que está subtitulado y traducido

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